La criopreservación o crioconservación de espermatozoides y tejido testicular, permite a un paciente guardar espermatozoides que a futuro podrían ser usados para llevar a cabo de fertilización asistida. En general se considera plantear la criopreservación de espermatozoides a pacientes jóvenes que aún no logran ser padres y que serán sometidos a procedimientos que con una alta probabilidad generaran un problema en su fertilidad ya sea por una alteración en el transporte de los espermatozoides (ej. cirugías) o por un daño en las células productoras de espermatozoides (ej. quimioterapia). Algunos ejemplos son:
1.- Pacientes que serán sometidos a:
Quimioterapia por diferentes tipos de cáncer
Cirugías que podría causar eyaculación retrograda o aneyaculación
2.- Pacientes que en el contexto de un estudio por una azoospermia (ausencia de espermatozoides en el eyaculado) son sometidos a una biopsia testicular para determinar la presencia de espermatozoides en el testículo, deben criopreservar el tejido testicular con el fin de tener material necesario para un eventual ciclo futuro de fertilización asistida, en este caso
ICSI.
3.- Pacientes que previo a una vasectomía desean criopreservar espermatozoides.
El semen o el tejido testicular se criopreserva en nitrógeno liquido a -196 °C. El tiempo de preservación es hasta ahora indefinido, es decir no existe un plazo determinado en el cual el semen o el tejido deba ser eliminado. Si bien la calidad del semen (número de espermatozoides móviles, número de espermatozoides vivos, número de espermatozoides con forma normal) se deteriora el criopreservar, los embarazos logrados con semen criopreservado no demuestran mayores tasas de malformaciones congénitas u otros problemas que podrían estar asociados a su uso.